|
EL ESPÍRITU NO
ABANDONA
Dios no es el
responsable de
nuestra incapacidad
para mantenernos
en sintonía con Él,
ni de que no vivamos
alineados con su
Voluntad. La
Voluntad de Dios se
manifiesta cuando
vivimos según la
Verdad, y en la
Verdad, cuando nos
mantenemos en la
Luz: es decir,
viviendo
espiritualmente
conectados,
manteniéndonos
presentes y
concientes de lo que
nos hacemos a
nosotros mismos y le
hacemos a los demás,
esto es vivir
sintonizados con
Dios, es la parte
que nos corresponde
hacer para que su
Voluntad se
manifieste. La
Voluntad de Dios se
manifiesta cuando
somos humildes,
cuando somos
honestos, cuando
reconocemos que
nuestra capacidad no
es nuestra sino
Suya, es Él quien
nos otorga
Fortaleza, Voluntad
y Capacidad para
actuar en nuestra
vida, para ser
felices, para vivir
según Sus
principios,
para que nuestras
acciones no sean
movidas por la
inconciencia, los
temores, la culpa o
la búsqueda de
aprobación, para
dejar de adoptar y
aferrarnos a
creencias e ideas
falsas hostiles y
separadoras,
porque.....
Dios es el único que
sabe, y puede
transmitirnos lo que
es justo,
adecuado y bueno
para nosotros y para
nuestra vida.
La Voluntad de Dios
se manifiesta en
nuestra vida cuando
nos liberamos de las
limitaciones que
hemos permitido nos
transmitan o sean
impuestas por todas
las personas
a quienes entregamos
el poder de
cuestionar y limitar
nuestras acciones,
ideas, creencias,
elecciones
y decisiones,
incluyendo sobre
todo, las que nos
dejamos imponer por
nuestros padres y
las que nos hemos
impuesto nosotros
mismos.
La Voluntad de Dios
se manifiesta cuando
liberamos todo ese
espacio en nuestra
conciencia,
cuando nos honramos
a nosotros mismos
siendo realmente
auténticos, se
manifiesta cuando
honramos a Dios
haciendo lo que nos
corresponde hacer:
permanecer
concientes y
sintonizados con Él,
aceptando y diciendo
siempre la verdad,
siendo quien
realmente somos y no
quien se espera o
pretende que seamos.
Se manifiesta
cuando, sin demora,
ni excusas,
ni justificaciones,
asumimos toda la
responsabilidad de
nuestra propia vida,
de lo que hemos
creado, y creamos
cada día en ella.
Estamos con Dios
cuando reconocemos
que Él es el Único
Poder que existe,
cuando nos
mantenemos
concientes y
conectados a Su
campo de acción,
cuando nuestros
pensamientos y
acciones están en
sintonía con el
Espíritu, cuando
nuestra mente y la
de Dios son una,
cuando somos
sinceros y
transparentes.
Estamos con Dios
cuando decimos
SIEMPRE la Verdad
pase lo que pase,
cuando somos fieles
y leales ante
nosotros mismos y
ante los demás,
cuando somos claros
y honestos, cuando
somos íntegros,
cuando cumplimos
nuestra palabra pase
lo que pase, cuando
nos ocupamos
conciente y
minuciosamente de no
causar ningún tipo
de daño a nadie con
nuestras decisiones,
acciones o falta de
acciones, porque la
inconciencia no
justifica las
consecuencias de
nuestros actos, ni
el daño que causamos
con ellos, somos los
responsables de
nuestro nivel de
conciencia o
inconciencia, somos
los responsables de
hacer nuestra parte,
la parte que nos fue
encomendada por Dios
para que su Voluntad
pueda manifestarse
en nuestra vida.
Para sintonizarnos
con Dios, y
alinearnos con Su
Voluntad, las buenas
intenciones no
bastan, la
disposición no es
suficiente, amerita
un consagrado
trabajo conciente.
Mantenerse en
sintonía con Dios
exige un elevado
nivel de compromiso,
disciplina y
perseverancia.
Exige Fe y humildad.
Exige honrar nuestra
esencia espiritual
con cada palabra,
con cada acto, con
nuestra conducta,
con cada elección y
decisión. Tú
demuestras quién
eres con tu vida,
con la vida que has
llevado y que
llevas, con lo que
has hecho y haces
con tu vida, con el
modo en que te
conduces y conduces
tu vida. Cada quién
demuestra quién es
con la vida que
tiene, lo demuestra
con sus actos, con
hechos. Dios le ha
puesto tu nombre a
tus bendiciones,
pero tienes que
estar preparado,
tienes que
prepararte, y eso
amerita un serio
trabajo y mucha
dedicación, exige
darle prioridad a lo
esencial y
trascendente, cuando
logres sintonizarte
con Dios, y te
alinees con su
Voluntad, entonces
tus bendiciones
comenzarán a
manifestarse.
Tu Trabajo es de
Dios, tu cuerpo es
de Dios, tu tiempo
es de Dios,
tus recursos son de
Dios, tus talentos,
oportunidades y
habilidades son de
Dios, Dios te ha
concedido estos
medios para que Le
Honres,
no llegan a ti
porque te lo haz
ganado, sino para
Honrar a Dios,
son la Gracia
inmerecida que se te
ha entregado por
amor a ti, Dios
confía en ti, confía
en la capacidad que
te ha dado para
hacer un uso
conciente y adecuado
de todo lo que te
entrega, para que
seas feliz, para que
vivas en paz y
armonía, para que
evoluciones, para
que vivas en un
nivel espiritual de
vida en esta
existencia.
"Lo que haces
contigo mismo, lo
que le haces los
demás, las creencias
e ideas que
sostienes, lo que
haces con tu vida, y
como influyes y
afectas la vida de
otros,
todo lo que tienes,
lo que haces cada
día de tu vida y con
tu vida, ha de ser
para la Gloria de
Dios, y en Honor a
Él ."
Dios nos confió a
cada uno la potestad
de hacer uso de
todos los recursos
que Él nos ha
entregado, para ser
felices, para vivir
en paz, equilibrio y
armonía, y quien no
lo hace es porque no
quiere, es porque no
está haciendo su
parte, su dejadez le
limita, su soberbia
se interpone, su
inconciencia, su
ignorancia, su falta
de Fé en el Único
Poder que existe.
Dios nos ha
entregado TODO lo
que necesitamos para
lograrlo, si no lo
logramos, no
cumplimos ni
manifestamos Su
Sagrada Voluntad.
No le estamos
honrando con nuestra
existencia,
entonces, no nos
sorprendamos ni
quejemos del estado
de nuestra vida, que
es justamente debido
a ello.
Cuando honramos a
Dios, tenemos y
entregamos amor,
paz, alegría, dicha,
armonía, equilibrio
y bienestar.
Esa es su Sagrada
Voluntad.
Si alguien te dice
que te ama, observa
si sientes paz,
bienestar, alegría,
confianza, dicha y
libertad, observa si
ese "Amor" te hace
crecer, evolucionar,
si cambia tu vida,
si descubre lo mejor
de ti, y te
enaltece, de otro
modo, no es Amor. De
igual forma, cuando
tú dices que amas a
alguien, comprueba
si eso que llamas
"Amor" le
proporciona a la
otra persona: paz,
bienestar, alegría,
confianza, dicha,
libertad y armonía.
¿Enalteces a esa
persona con tu
"Amor",
con lo que tú le
das, con lo que le
aportas, con lo que
le haces, con tu
atención, con tu
trato?
¿Honras a esa
persona que dices
"amar"? Porque de
otro modo, no es
"Amor" lo que le
brindas, no es
"Amor" lo que le
estás entregando ...
no la amas …
Honramos a Dios
cuando somos capaces
de AMAR sin
reservas,
si tenemos Fé,
nos abrimos al Amor
de Dios, entonces
podremos Amar, porque sólo quien
ha experimentado el
Amor de Dios en su
corazón, puede
Amar....
Dios te ama, y tiene
tanta Fé en ti, que
te confió el don de
la vida y una misión
única a realizar.
Tu misión es que
todo lo que des y
hagas, sea para la
Gloria de Dios y no para la de tu
ego, tu misión es
trabajar en tu
conciencia.
La Fé no te hará
conseguir ninguna
cosa que tú deseas,
si no vives en
sintonía con Dios
y alineado con Su
Voluntad.
La Fé te conducirá a
la conciencia y la
experiencia viva
de aquello que Su
Sagrada Voluntad
quiere para ti,
según hagas tu parte
y te mantengas en
sintonía con Él. De
acuerdo con tu Fé
recibirás,
de acuerdo con
aquello en lo que
crees, recibirás,
cuando realmente das
con Amor, vives
dichoso, satisfecho
y en paz con tu
vida, con la vida
que creas
y lo que te viene de
regreso, lo que
manifiestas,
es paz, dicha,
bienestar y armonía,
para ti y para tu
vida.
Una Ley Espiritual:
"Aquello que des,
recibirás".
Si no te gusta lo
que has recibido, ni
lo que estás
recibiendo, entonces
revisa con
honestidad lo que
has dado, revisa lo
que estás dando,
justamente allí está
la respuesta. No
cuestiones lo que
recibes,
te distraes y no
podrás comprender lo
que te está
ocurriendo,
cuestiona lo que has
dado,
concéntrate en
cuestionar lo que tú
das, al cuestionar e
intervenir en lo que
das,
cambiarás los
resultados en tu
vida...
los
condicionamientos,
limitaciones e
intenciones, los
temores
y la deshonestidad,
también determinan
lo que recibimos.
Dicho de otro modo,
"El nivel de
conciencia con el
que das, determina
lo que recibes".
La Fé exige
devoción, entrega,
renuncia y
humildad..
Honramos a Dios
cuando influimos
positivamente en la
vida de las personas
con quienes nos
relacionamos, cuando
somos concientes de
cómo y hasta donde
afectamos la vida de
otros, cuando les respetamos, cuando
respetamos lo que
han elegido, sin
pretender salvarles
subestimando su
poder de actuar y
obstaculizando las
lecciones que
necesitan aprender
para evolucionar,
honramos a Dios
cuando honramos y
enaltecemos a los
demás, y esto sólo
podemos lograrlo
cuando vivimos en
sintonía con Dios y
alineados con Su
Voluntad.
El secreto de la
vida no es cambiar o
amoldarse a lo que
tenemos, u ocurre en
nuestro mundo,
sino cambiar nuestra
mente y pensamientos
respecto a lo que
creemos que nos
falta,
que nos obstaculiza,
respecto a lo que
creemos que nos
condiciona, nos
quitan, nos limita,
respecto a lo que
creemos que nos
amenaza ó intimida.
El Espíritu no ve
problemas ni
obstáculos, ni
amenazas, ni
limitaciones, sólo
ve soluciones.
Cualquier necesidad
percibida ya ha sido
satisfecha,
"En el silencio de tu
corazón la pregunta
ya ha sido
respondida",
lo que percibes
como dificultad ya
ha sido resuelta.
Cuando actuamos
desde el ego, es
decir, no alineados
con Dios,
pretendemos que
tenemos la capacidad
de hacer que las
cosas sucedan, y que
suceden debido a
nosotros, que nos
corresponde
satisfacer a otros,
que nos corresponde
hacernos cargo de
otros o complacer a
otros
y creemos que la
Voluntad de Dios es
lo que sea que está
ocurriendo y vemos
que
no tenemos paz, nos
deprimimos, nos
quedamos solos, nos
dejamos solos,
dejamos solos a
otros, sentimos
culpa, ansiedad,
decepción y
agotamiento, no
podemos manifestar
bienestar y armonía
en nuestra vida ni
en la de los que nos
rodean… y terminamos
resentidos,
deprimidos
y con la boca llena
de
cenizas.... colapsamos,
nos sentimos
abrumados y nos
tropezamos de
narices
con las
consecuencias de no
actuar en sintonía
con Dios, ni
alineados con su
Voluntad…
... El estado de
nuestra vida y
nuestro estado
interior, revela si
estamos o no
actuando en sintonía
con Dios, nos
delata, nos deja en
evidencia. Evidencia
el nivel de
inconciencia.
Necesitamos
humildad,
necesitamos ir en
busca de ayuda, para
comprender, para
purificarnos,
para poder ver
nuestro error, para
no continuar
pensando y actuando
igual,
para liberarnos de
la ignorancia, de la
soberbia, de la
ceguera,
de la rigidez, de la
resistencia, de la
inconciencia, de la
falta de Fé…
El estado de
nuestra vida en
todos sus ámbitos,
es el más claro
indicador de si estamos ó no
actuando en sintonía
con Dios… Es
indicador de nuestro
nivel de conciencia,
de nuestro grado de
conexión con lo
esencial ...
La Voluntad de
Dios es que vivamos
una vida plena y
dichosa y la única razón por
la que no tengamos
eso, es debido a
nuestras ideas
erradas y falsas creencias,
a la soberbia, a la
inconciencia, a la
ignorancia de las
Leyes de Dios,
a la resistencia a
actuar de manera
distinta, a los
apegos destructivos,
a la falta de
coraje, y a que
tenemos fé en lo que
no es real, le damos Poder a lo
que no lo tiene, y
fomentamos el caos
en nuestra vida.
Pedimos al Espíritu
Santo que sane
nuestra mente, mientras nos
ocupamos de hacer
nuestra parte:
"mantenernos
constantemente
alineados con Dios",
trabajando en
nuestra conciencia,
perdonamos a nuestro
ego y a cualquiera
que creemos y
sentimos
que tiene el poder
de impedir nuestro
bienestar (otra
falsa creencia),
así,
despejamos el camino
para que la Voluntad de Dios
se manifieste en
nuestra vida
en todo su
esplendor.
Nos mantenemos
enfocados en la
Presencia de Dios y en los Dones que
nos ha entregado,
mantenemos nuestra
conciencia enfocada
en el Espíritu,
trabajamos cada día
para purificar
nuestras mentes y
corazones, para
purificar nuestras
acciones e
intenciones
y las llenamos con
la Verdad, para
expresarla y
manifestarla en
nuestro mundo como
paz, armonía,
bienestar,
equilibrio,
felicidad y
suficiencia TOTAL.
Recordemos
que sólo
permaneciendo en
sintonía con Dios
podemos crear una
vida donde la paz,
el bienestar, la
armonía y la
plenitud de Dios,
sean el fruto de
nuestra perseverante
Devoción, Entrega y
Fé en Él…
|