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EL PODER DE LA FE
Los efectos de la fe
en nuestra vida se
expresan cuando
comprendemos que
aquello en lo que
creemos se
manifestará.
A veces resulta
difícil entender
cómo algunas
personas que parecen
tenerlo todo en
cuanto a educación,
familia y
oportunidades,
tienden a fracasar
en sus proyectos
personales, no
logran concretar sus
ideas y deseos. Si
ahondamos un poco
más en éste tipo de
situaciones,
encontramos que lo
que suele ocurrir es
tan sencillo como
determinante, es
cuestión de fe. El
problema suele ser
que no hemos
aprendido a creer, a
confiar, a pensar en
lo que queremos en
lugar de pensar en
lo que no queremos,
a asociarnos en
primera instancia
con nosotros mismos,
a creer en nosotros
mismos, lo cual crea
la motivación, la
firmeza y el
entusiasmo
necesarios para
dirigir nuestras
acciones, y mantener
expectativas
positivas en
relación con aquello
que queremos y
emprendemos.
Mantener una
conexión permanente
con nuestra esencia
espiritual potencia
nuestros
pensamientos y
acciones para lograr
nuestros propósitos,
siempre y cuando
redunden en nuestro
beneficio y el de
los demás.
El cambio lo
generamos desde
nuestro interior, en
la conciencia, en
nuestros
pensamientos, cuando
sustituimos
incredulidad por fe,
cuando aprendemos a
creer y confiar, en
vez de dudar. La
duda significa que
somos escépticos,
que no estamos del
todo convencidos de
que lo que queremos
pueda ocurrirnos ó
llegar a nosotros,
así, lo que queremos
se nos vuelve
inaccesible ó
irrealizable.
Nuestro estado
interior es
determinante en la
vida que tenemos y
queremos. Lo que se
manifiesta en
nuestra vida, lo
hace de adentro
hacia fuera, y no al
revés. El famoso
psicólogo William
James dijo: "Nuestra
confianza al
principio de una
empresa dudosa, es
lo único que asegura
el feliz resultado
de la aventura". Y
las experiencias que
tenemos en nuestra
vida, son aventuras,
caminos para
autodescubrirnos,
para el crecer, para
evolucionar.
Cuando concentramos
toda nuestra fuerza
física, mental,
emocional y
espiritual para
mantenernos
enfocados únicamente
en lo que queremos,
sin permitir el
menor rastro de duda
ó desconfianza,
logramos canalizar
nuestra energía
únicamente en
dirección a lo que
deseamos. La
consolidación de
esas fuerzas es
irresistible, es
magnética, porque
donde se encuentra
la atención y el
enfoque, allí va la
energía. La fuerza
creadora de la fe es
un potente generador
de las
circunstancias que
queremos, y son
buenas para
nosotros. Lo más
importante es que
nos aferremos
únicamente a los
pensamientos de lo
que queremos, sin
permitir que ninguna
emoción y ningún
pensamiento que no
concuerde con ello
se albergue en
nosotros. Tener fe
es mantener un
estado mental,
emocional y
espiritual
entusiasta en
relación con lo que
queremos, que es lo
que magnetiza su
manifestación en
nuestra vida. Así
que, tenga fe, de
gracias por
anticipado, siéntase
agradecido por lo
que ya está en
camino hacia tí, y
si haces esto, ten
por seguro, y no te
quepa la menor duda,
que tendrás lo que
deseas. Para
concluir, un
pensamiento del
sabio Emerson: "Ten
cuidado con lo que
quieres y con lo que
piensas, porque lo
conseguirás".
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