Hay
cuatro clase de hombres:
-Aquel
que no sabe nada, y no sabe que nada sabe; es un ignorante;
compadécete de él.
-Aquel
que no sabe nada, y sabe que no sabe nada: es un sencillo;
enséñale lo que tú puedas y él necesite.
-Aquel
que sabe, y no sabe que sabe: está dormido, debes despertarlo.
-Aquel
que sabe, y sabe que sabe: es un sabio; debes imitarlo.
Quizás
sea lo más difícil el ubicarse a si mismo con equidad y sin
engaños en el plano que nos corresponde; pero, aunque sea
difícil, no es imposible y, por lo tanto es una obligación de
conciencia, ya que no podemos tenernos ni por más de lo que
somos ni por menos de lo que Dios nos ha dado.-
Tenerse
por más de lo que uno es, es pura soberbia y orgullo
despreciable; no reconocer lo que uno es en realidad, constituye
un acto de ingratitud para con Dios, que ha depositado en
nosotros las cualidades con las que nos ha enriquecido. Se
sencillo y agradecido.
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Enviado por:
Lumagale, Argentina |
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